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LECCIONES DE DISCIPULADO

Lección de estudio 12:

Libertad verdadera en Cristo

 

Hay mucha confusión en los círculos religiosos hoy en día acerca de la enseñanza de la gracia de Dios. Parece ser que hay dos extremos radicales, y hay también aquellos que titubean en medio. Porque la Palabra de Dios es nuestro estándar, ambas posiciones no pueden estar Bíblicamente correctas – la Biblia no se contradice. Como cristianos,  ¿Somos libres de hacer lo que queramos?, ¿Hay un estándar fijo de conducta al cual hemos de adherirnos? Estas son preguntas que necesitan respuestas. Las únicas respuestas que importan deben venir de la Palabra de Dios. No importa cuáles sean nuestras preferencias u opiniones; debemos vivir nuestra vida conforme a la voluntad revelada de Dios.

¿Exactamente qué significa gracia? Es imperativo que definamos nuestros términos. El no hacer esto solo produce confusión. Gracia está definida como una disposición creada por el Espíritu Santo. Simplemente quiere decir una naturaleza o manera de responder. Entonces, la Gracia debe ser la nueva naturaleza, o una nueva disposición creada en nosotros por el poder del Espíritu de Dios. La Gracia es obra de Dios.

 

 

Hay versículos que se usan por los dos lados del argumento para presentar sus puntos de vista. Ya que cada uno usa la Escritura, y la Biblia no se puede contradecir, nos queda una sola conclusión lógica: alguien está sacando la Biblia de su contexto. En otras palabras, alguien quiere comprobar su creencia con la Biblia. Lo que debemos de hacer, es leer la Biblia primero, y dejar que ella determine lo que debemos creer.

 

Veamos unos versículos que son usados:

 

Juan 8:32 “Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.”

Juan 8:36 “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

Romanos 6:14-15 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. ¿Pues qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.”

Los de un extremo enseñan esto: Como Dios nos tiene bajo la gracia, y no bajo la ley, no tenemos que vivir bajo leyes de hombres, regulaciones, o estándares. Esto constituye legalismo. Esta gente tiene una idea equívoca de la gracia de Dios.

 

La libertad que se menciona en Juan 8, no es libertad de leyes de hombres; sino, libertad del pecado. Romanos 6 está en el mismo contexto. Además, aquellos que dicen que estándares constituyen legalismo, tienen una mal concepción del legalismo. Legalismo es el añadir obras a la salvación. Los estándares y un reglamento de conducta no son necesarios para ser salvo; pero sí, son el resulto de nuestra salvación.

 

Con aquellos que dicen que dicen tener libertad para hacer lo que quieran, nosotros no estamos de acuerdo. Es cierto que una persona puede hacer lo que quiera (tiene voluntad propia), pero no debe hacerlo, como resultado de la gracia de Dios. La gracia, si lo recuerda, es una disposición creada en nosotros por el Espíritu Santo. No podemos argumentar que el Espíritu de Dios crearía en nosotros una disposición para hacer cualquier cosa que nos podamos imaginar.

 

 

 

Esto es lo que la Biblia enseña: Tito 2:11-15 es un pasaje clásico; notamos varias cosas en este pasaje que se refieren a la gracia. Primero, notamos lo que la gracia trae. El versículo 11 nos enseña que la gracia nos trae la salvación. Muchos no tienen problemas con entender este aspecto de la Gracia de Dios (Efesios 2:8-9).

 

Segundo, notamos lo que la gracia enseña. Aquí es donde aparece el malentendido. ¿Nos enseña la Gracia de Dios a vivir como queramos? Veamos nuestro pasaje: El versículo 12 nos dice que la gracia de Dios enseña separación. Por un lado, debemos dejar la impiedad y deseos mundanos. Por otro lado, debemos vivir sobria, justa, y piadosamente en este mundo. ¿Por qué? Porque de acuerdo con el versículo 13, esperamos el regreso de Cristo, y queremos estar preparados.

 

Vemos en este pasaje, que la Gracia de Dios es dada para ayudarnos a vivir recta y piadosamente. Esto implica que hay un tipo de conducta o de estándar. Hay cosas que son consideradas impías y, por lo tanto, deben de ser evitadas por (o como un resultado de) la gracia de Dios que está obrando en nuestra vida. La Libertad, entonces, no es derecho para hacer lo que queramos. Al contrario, la verdadera libertad cristiana, es el privilegio que tenemos, de rendirnos a ser instrumentos para el servicio de Dios, estando completamente confiados en que Dios nos capacitará para hacer su voluntad.

 

Tercero, vemos lo que la gracia busca. El versículo 14 nos explica que no debemos de vivir una vida santa y separada solo por vivirla. Hay una razón por la cual la gracia de Dios nos enseña a vivir piadosamente. Esta razón es: porque la gracia de Dios busca servicio. Servicio bajo gracia es servicio voluntario. Es Dios el que obra en nosotros por su gracia, para darnos el deseo “de querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Filipenses2:13) La gracia de Dios es la que trabaja en nosotros, para capacitarnos para el servicio del Maestro. Estamos siendo transformados en personas particulares que tendrán celo en las cosas concernientes a Dios. Si hemos aceptado el regalo de Dios, Él nos ha salvado, y tiene un servicio específico para que lo llevemos acabo. Es por su gracia que somos aptos para servirle.

 

 

 

Al estudiar este pasaje, regresamos a las preguntas del principio.  Como cristianos, ¿Somos libres para hacer lo que queramos?, ¿Hay un estándar fijo o un reglamento de vida que debemos seguir?

 

Veamos estas preguntas una por una.

 

Pregunta #1:

Como cristianos, ¿Somos libres para hacer lo que queramos?

 

Las opiniones y filosofías nunca determinarán una respuesta adecuada a esta pregunta. Lo que necesitamos es una voz con autoridad, y esa autoridad se encuentra en la Biblia. Gálatas es un buen libro que ver concerniendo a la libertad cristiana. Antes de hacerlo, necesitamos entender el contexto.

 

Gálatas fue escrito a un grupo de cristianos que eran oprimidos por judíos legalistas. Estos judíos le añadían obras a la gracia, forzando a la gente a vivir bajo la ley.

 

Al escribirles, Pablo, quiere que entiendan la libertad que se encuentra en servir a Dios. En esta epístola breve, Pablo defiende, explica, y aplica el evangelio de Gracia.

 

Con este trasfondo en mente, llegamos al capítulo cinco. El versículo uno empieza con un mandato a mantenerse firmes en la libertad que Cristo ha dado. Al llegar al versículo 13, encontramos un versículo que muchos amadores de gracia suelen olvidar. Usted haría bien en memorizarlo: “Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.” Pablo añade que debemos caminar en el Espíritu y manifestar el fruto del Espíritu en nuestras vidas. Todas estas cosas son un resultado de la libertad en Cristo y de la Gracia de Dios.

 

Muchos dicen que están “firmes en la libertad” pero sus vidas no concuerdan. El estar firme en la libertad significa disfrutar una vida llena del Espíritu, y que su fruto se manifieste en su vida. Muchos usan la “libertad” como una licencia para hacer sus propias cosas.

 

Esto es exactamente de lo que Pablo estaba advirtiendo en el versículo 13 al decir “No uséis la libertad como ocasión para la carne.” Eso quiere decir que no debemos usar la gracia de Dios, como si fuera una licencia para pecar. No debemos de usar la gracia de Dios como una excusa para nuestros deseos carnales, y luego justificarnos diciendo: “estoy bajo la gracia de Dios.” La gracia de Dios se demuestra en servicio como vemos en Tito 2 pero aquí se hace énfasis en: “servíos por AMOR los unos a los otros.” Hay muchos que encierran toda su filosofía para la vida cristiana dentro de estas dos declaraciones:

 

  1. Nadie es perfecto.

  2. Dios me comprende.

 

Aunque esto es cierto, esto deja a la gracia de Dios sin poder. Es su gracia la que nos capacita para vivir para él, y lo que él entiende es que su gracia es suficiente para cualquier prueba o situación en la cual nos encontremos. Romanos 6 nos enseña que debemos de morir al viejo hombre y vivir en Cristo. No debemos seguir en el pecado para que la gracia abunde.

 

En el versículo 14, Pablo les escribe a los creyentes en Roma que están bajo la gracia y no la ley. Sin embargo, el contexto de ese versículo es que el pecado no tendrá dominio sobre ellos. El versículo 18, nos cuenta como ellos fueron librados del pecado y hechos SIERVOS de la justicia. ¿Cómo pasó esto? ¡Es un resultado de la gracia de Dios! El versículo 22 añade a este pensamiento, que debemos tener como fruto la santificación.

 

La conclusión de la Biblia es que, no debemos de vivir como queramos “por la gracia de Dios”. Al contrario, hemos de morir al pecado, ser siervos de Dios, y dar fruto que permanezca como resultado de la gracia de Dios. La gracia de Dios nos acerca más a su voluntad y deseos, no a los de nosotros.

Pregunta #2:

¿Hay un estándar fijo o un reglamento de vida que

debemos seguir?

 

Una segunda pregunta aparece. Si hay tal estándar o reglamento, ¿Quién lo impone o asigna? Otra vez, vamos a la Biblia para nuestra respuesta.

 

Hay muchos hombres prominentes en los círculos cristianos, que llaman legalistas a aquellos que viven de acuerdo con una lista de conducta. Su argumento es que seguir una conducta no significa espiritualidad. Estamos completamente de acuerdo con eso; sin embargo, ya que esta posición ha sido llevada a un extremo; y ahora cualquier pastor que quiera tener estándares para su iglesia, es automáticamente llamado legalista y abusador de la gracia de Dios.

¿Qué debemos decir? ¿Son los estándares una contradicción a la gracia de Dios? Primeramente, hay que decir que, ¡es correcto obedecer cualquier lista encontrada en la Biblia! (Efesios 4, 5; Gálatas 5:19-21) Además, hay un propósito por el cual tener estándares en la iglesia, institución, o en la vida individual. La primera razón es que refleja la santidad de Dios. En segundo lugar, el quitar estándares, es invitar a la confusión y desorden a la causa de Cristo. La separación de ciertas cosas es a la Santidad de Dios, como lo es la obediencia a sus mandatos.

La gracia de Dios nos enseña que hay algunas “listas” que debemos de evitar y otras “listas” que debemos implementar en nuestra vida. El hacer esto no constituye legalismo o un abuzo de la gracia de Dios; es simplemente obediencia a Sus mandatos. Su gracia nos da la disposición necesaria para ejercer sus mandatos. El hecho de que nos apeguemos a una lista de estándares no quiere decir que somos más espirituales. Dios mira más al corazón que a lo exterior, pero está claro en la Escritura que nuestra apariencia exterior será el reflejo de lo que hay en el corazón.

En conclusión, es correcto decir que hay ciertas “listas” que hay que seguir en nuestro caminar cristiano. Hacer esto, no es hacer mal uso o ignorara la gracia de Dios. De hecho, esto es exactamente lo que se necesita para vivir una vida sobria, justa, y piadosa en este mundo.

 

 

También es correcto decir que seguir tal estilo de vida debe de venir de un corazón que quiere servir al Señor y que entiende su santidad.

 

Aunque muchos hoy en día han abusado de la gracia de Dios y de la libertad cristiana, el deseo de Dios es que permitamos que su gracia nos transforme en siervos piadosos que viven para él. La libertad cristiana es verdaderamente experimentada cuando nos damos cuenta de que fuimos creados para hacer su voluntad y seguir sus pisadas. Dios tiene una perfecta voluntad para nuestra vida, y su gracia es ampliamente suministrada para fortalecernos en la jornada. Que Dios le use grandemente conforme valla entendiendo la libertad que brota del servir a Cristo.

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